La buena vida no comienza cuando cambian las circunstancias, sino cuando cambia tu actitud hacia ellas.
No debemos descansar en la fuerza de nuestra fe, sino en la fidelidad de Dios. Tu fe vacilará; Él no.
Podrías alcanzar todas tus metas y ser un triunfador de acuerdo con los estándares del mundo, y aún así no saber la razón para la cual Dios te creó.
Seamos medios de gracia ocupados por Dios para restauración, no medios de destrucción hacia otras personas.
Nunca sabrás para qué eres bueno hasta que lo intentes. Si no funciona llámalo experimento, no fracaso.
Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.
Hebreos 10: 23 ✨


