- Hija, ¿a dónde vas tan maquillada?
- A una fiesta, mamá.
- Pareces payaso.
- ¡Mamá!
- ¡Cállate! ¡hazme reír o no vas!
- Me compré este aparato para oír mejor.
- ¿Cuanto te costo abuela?
- Anoche como a las ocho y media.
- ¿Te gustan los balones?
- Sí
- ¡No lo sabía! A mí me gustan las mujeles.
- Pinche chino, eres lo peor.
- Sí, soy telible.
- Papá, ¿Me puedes decir un consejo?
- Un consejo.
- Gracias, lo necesitaba.
- Tranquilo hijo, para eso estoy.
- Escucha amor, es nuestra canción.
- Pero... ¡Es el himno de la Champions!
- ¡Tú cállate pendeja! Estoy hablando con la cerveza.
- Oye, ¿por qué ya no me hablas?
- Porque soy intolerante a la lactosa.
- ¿Y eso que tiene que ver?
- ¡Ay! Deja de chingar, ¡pinche vaca!
