Me hace gracia cuando veo una máquina de piernas completamente libre mientras hay tres personas esperando para hacer pecho. Y no voy a hacerme el santo, que también hay ejercicios que me apetecen bastante menos que otros. Pero hay que reconocer que el gimnasio tiene una jerarquía de popularidad bastante peculiar.
En las redes vemos muchas fotos de físicos impresionantes, pero casi nunca vemos las series feas, las últimas repeticiones que cuestan una barbaridad o los días en los que las pesas parecen pesar el doble. Y mira que esas fotos contarían bastante más sobre cómo se construye un físico que otra pose delante del espejo.
Hay algo curioso en los gimnasios a primera hora. Ves a gente medio dormida, con cara de pocos amigos, que apenas se saluda y va directamente a lo suyo. Una hora después todos salen con otra cara. No sé si será el entrenamiento, el café o simplemente la satisfacción de haber terminado, pero el ambiente tiene algo especial.
Hay días en los que termino de entrenar y pienso que podría haber hecho otra serie, otro ejercicio o diez minutos más de cardio. Pero también tengo trabajo, familia y otras cosas que hacer. No sé en qué momento empezamos a pensar que salir del gimnasio sin estar completamente reventados significa que hemos entrenado poco.
Una de las cosas más curiosas del gimnasio es ver a un tipo enorme levantar menos peso que alguien que parece la mitad de fuerte. Y luego verlo hacer las repeticiones tan bien que entiendes por qué tiene ese físico. A veces nos obsesionamos tanto con los kilos que se nos olvida mirar cómo los estamos levantando.
No entiendo esa manía de convertir cualquier actividad física en una competición. Sales a correr y alguien pregunta por el ritmo, vas en bicicleta y quieren saber los kilómetros, levantas pesas y aparece la pregunta de cuánto haces en banca. A veces simplemente apetece hacer deporte y disfrutarlo sin tener que demostrar nada a nadie.
Una cosa que me parece curiosa es que nadie tiene tiempo para entrenar, pero casi todos sabemos qué serie está de moda, qué pasó ayer en redes y qué dijo alguien que ni conocemos. Yo también pierdo tiempo en tonterías, pero al menos intento no engañarme diciendo que no tengo tiempo.
Imagínate explicarle a alguien de hace 30 años que ahora hay gente que necesita ver 15 vídeos antes de decidir cómo entrenar bíceps. Y que después de verlos termina haciendo exactamente el mismo curl de toda la vida.
Hay máquinas nuevas en el gimnasio que tienen veinte ajustes y aun así no encuentras cómo sentarte cómodo. Luego pruebas una de hace 25 años, con la pintura desgastada, y va de maravilla. No sé quién diseña algunas máquinas modernas, pero me gustaría verlo entrenar en ellas.
Hay algo que me parece curioso: para comprarnos un teléfono nuevo investigamos durante días, pero para elegir con quién trabajar, asociarnos o hacer negocios a veces nos basta una buena primera impresión. Y lo segundo puede salir muchísimo más caro.
¿QUÉ ES ESTAR EN FORMA?
Levantar 100 kg → bien.
Correr 10 km → bien.
Tener buena movilidad → también.
Poder hacer deporte sin acabar lesionado cada dos meses → mejor todavía.
Hay muchas formas de estar en forma. No todo se mide en músculos.
Una cosa que mucha gente aprende demasiado tarde: ser indispensable en una empresa no significa que te estén pagando lo que vales. Si haces el trabajo de tres personas, quizá no necesitas esforzarte más. Quizá necesitas sentarte a negociar.
Una cosa que me habría gustado entender antes: no tienes que tener toda tu vida resuelta para tomar una decisión. A veces basta con saber cuál es el siguiente paso. El resto lo vas descubriendo mientras avanzas.
SI QUIERES EMPEZAR A CUIDARTE, NO TE COMPLIQUES:
- Camina más.
- Haz algo de fuerza.
- Come más comida de verdad.
- Duerme lo suficiente.
No necesitas comprar nada especial para empezar. Ya tendrás tiempo de complicarte después, si te apetece.
Un consejo para quien empieza a trabajar: aprende a negociar antes de necesitarlo. Un sueldo, una tarifa, una condición… Muchas veces aceptamos la primera propuesta por miedo a perder la oportunidad. Preguntar si hay margen no cuesta nada.
ANTES DE TENER HIJOS: «Yo nunca dejaría que mi hijo hiciera eso».
DESPUÉS DE TENER HIJOS: «Bueno, depende…».
Es increíble la cantidad de teorías sobre educación que se te caen cuando te toca ponerlas en práctica.
OPINIÓN POCO POPULAR: no todos los hobbies necesitan convertirse en un negocio. Puedes cocinar, correr, escribir o hacer fotos simplemente porque te gusta. En cuanto intentas ganar dinero con todo, hasta divertirse puede acabar pareciendo trabajo.
Una cosa que he aprendido trabajando con gente: el que más habla en una reunión no siempre es el que más sabe. A veces el que lleva media hora callado hace una pregunta y deja claro que ha entendido mejor el problema que todos los demás.
Hay decisiones que parecen pequeñas hasta que pasan unos años.
Aceptar aquel trabajo.
Mudarte a otra ciudad.
Hablar con alguien por primera vez.
Decir que sí a un viaje.
Lo curioso es que muchas veces no sabes que estás cambiando tu vida mientras lo haces.






