¡Que no!
— Le dio un puntapie ante la mención de su inexistente urgencia de ir al baño. —
Ah. . . Llevo un tiempo ya sin aquella forma, supongo que la energia maldita se agotó al grado que entre modo ahorro de energia.
— Explicó, mientras acariciaba las hebras del bebé.—
. . . No necesito ir al baño, tonto.
— Se acerca y le da un zape ligerito. Pero sus dorados se posan en bebé Beel y no tarda en tomarle en brazos.—
Bebé Beel, mamá te extrañó mucho.
— Sacude su cabeza para intentar centrarse. Un suspiro de alivio escapa de sus labios al escuchar al mayor decir aquello ¡Esta a salvo!—
¡Muchas gracias! —Breve pausa— Es probable, aunque tengo tiempo inactiva, quizas tengo un poquito la memoria atrofiada.
¡Si, estoy bien! ¡No estaba descansando en medio de mi rondin ni nada!
— Se acaba de morder la lengua por los nervios y se cubre el rostro. Regreso al trabajo y acaba de hacer: El oso de su vida. —
— Su pequeño, esta tan feliz que siga con vida. Agradecida de que aun mantenga esa energia y esta en una sola pieza.
Patpat al pequeño ser entre sus brazos. (🥹) —
— Se estiiiira. Hace mucho que no come como dios manda.
Y no ha tardado mucho en volver a sus patrullajes después de tanto tiempo de ausencia. —
«
Tomando aire, comenzó a saltar entre los techos de los edificios cercanos a una velocidad sobrehumana.
El primer golpe dió a la enorme criatura oscura, escuchando un grito ensordecedor. Sayuri se tapó los oídos, mientras apretaba los dientes. Si que le dolería la audición »
«
. . . ¿Uh?
— Un suave maullido llamó su atención. Un gato blanco y pequeño caminaba a ella, pero esta vez, en lugar de huir, se acercó a ella.
Restregando su pequeño rostro en su pierna. Sayuri sorprendida se agacho, alzando al felino. —
. . . ¿Puedes verme?


















