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Ueno no tumbó el modelo paraguayo. Solo lo expuso.
Cayó uno de los bancos mas importantes del país, como todos saben. El presidente renunció, pero el Congreso no le aceptó la renuncia y sigue el juicio político. En medio del ruido, mi lectura para quien tiene inmuebles en Paraguay o está pensando en entrar:
Comprar ahora: no.
Mantener lo que ya se tiene: sí.
Volver a mirar en 2-3 meses: puede ser, con sesgo positivo.
Por qué: no fracasó el modelo de impuestos bajos. Falló un banco que prestó a vinculados por encima de la ley y una supervisión que llegó tarde (y con conflicto de interés). La macro sigue sólida en lo grueso. El problema de Paraguay nunca fueron los impuestos: es la seguridad jurídica y la fragilidad institucional. Y eso el inversor tiene que calcularlo en el precio.
Los hechos, los números y las señales que voy a mirar, a continuación.
Alfredo Kinbaum retweeted
Según estadísticas de la OMS, el riesgo de un ser humano en ser asesinado por un hombre es de 1 en 280
Paralelamente, el riesgo de un ser humano en ser abortado es 1 de cada 3 embarazos
Hoy, el lugar más peligroso para un ser humano es el vientre de una madre feminista
Lo que pasó, al viernes 6 de noviembre:
El Banco Central intervino y disolvió Ueno Bank. Su índice de solvencia había caído al 5,56 % (mínimo exigido: 12 %). Tenía cerca de 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones y alrededor del 9 % de los depósitos del sistema. No pudo reponer unos USD 70 millones de encaje legal. Quedaron atrapados más de USD 800 millones de fondos públicos, incluidos cientos de millones del IPS.
Renunció el presidente del Banco Central (que antes había dirigido la financiera de la que nació el banco). Peña, que fue accionista hasta 2025 de una empresa vinculada al grupo, presentó su renuncia. El Congreso no la resolvió (falta de quórum) y Diputados aprobó el juicio político por 78 a 0. El Senado le negó la prórroga y el proceso sigue. El vicepresidente Pedro Alliana permanece en la línea de sucesión. La Fiscalía ya imputó a 27 personas.
Los números:
- Guaraní: entre 8 % y 9 % de devaluación desde fines de octubre.
- Riesgo país: entre 138 y 146 puntos básicos.
- Fondo de Garantía de Depósitos: unos USD 1.600 millones (aprox. el doble de los depósitos asegurados de Ueno).
- Cobertura: el 97 % de los depositantes está cubierto, pero eso representa solo cerca del 30 % del valor de los depósitos. El resto (incluidos los fondos públicos) es donde se define si esto queda como un problema financiero o se vuelve social y fiscal.
- Primera buena señal: el jueves a la noche empezó la devolución de depósitos de hasta 10 millones de guaraníes (~USD 1.560).
- Crecimiento: en octubre el FMI proyectaba 4,5 % para 2026 (el doble del promedio regional y el segundo más alto de América Latina).
- Punto flojo fiscal: el déficit se desvió a 3,2–3,5 % del PIB (lejos del tope legal de 1,5 %) para pagar deudas atrasadas del Estado. No se financia con emisión y la deuda sigue baja, pero es una alerta.
El contexto: Paraguay no es Australia. Acá un inversor exige una prima de riesgo que allá no pediría, y episodios como este forman parte de esa prima. Pero el Cono Sur tiene algo que pocas regiones ofrecen hoy: está lejos de los focos de conflicto y produce lo que el mundo necesita (soja, carne y energía hidroeléctrica). En un mundo inestable, esa combinación lo sigue haciendo un refugio. Relativo, pero refugio al fin.
En Argentina ya hay medios que presentan la caída de Ueno como el fracaso del “modelo” que Milei mostraba a la región: poco Estado e impuestos bajos. Los hechos no dan para esa conclusión. Esto no es un exceso de Mercado, sino que es una falla del Estado en la única función que nadie le discute: hacer cumplir las reglas.
Lo vengo marcando hace tiempo en videos en Tiktok sobre Paraguay: es dinámico y tiene la macro ordenada, pero su punto débil es la seguridad jurídica y la calidad institucional. En uno de mis videos conté un caso que lo ilustra bien. Un desarrollador había invertido unos USD 15 millones en una torre en Asunción. El vecino (una figura de enorme peso en el fútbol sudamericano que tenía allí una cancha infantil) exigió que no se construyera. Todos los abogados que consultaron dijeron lo mismo: no tenía sentido pelear en tribunales porque se iba a perder.
Cuando los abogados aconsejan no litigar porque el resultado depende de quién es la contraparte y no de lo que dice la ley, tiene un nombre: falta de seguridad jurídica.
Paraguay no es un país inviable; es un país donde el riesgo no está en los impuestos, sino en las instituciones.
Las cuatro señales que voy a mirar antes de volver a invertir:
1. Que la devolución de depósitos avance y haya un plan verificable para los fondos no garantizados y previsionales.
2. Que no haya nuevas intervenciones bancarias.
3. Que el nuevo gobierno defina con nombres creíbles quién conduce el Banco Central y la Superintendencia de Bancos.
4. Que el guaraní y el riesgo país se estabilicen.
Mi escenario base: meses de pocas operaciones y más margen para negociar, sobre todo en proyectos en pozo. En unidades terminadas de Villa Morra, Carmelitas o Las Lomas, una corrección moderada, no un derrumbe. Para quien tiene dólares líquidos, la oportunidad puede llegar. Pero no hoy.
Paraguay no necesita más Estado. Necesita que el que tiene, funcione.
La trampa de la "experiencia": por qué un gobierno libertario necesita funcionarios libertarios
Si un gobierno libertario quiere reformas profundas y auténticas del Estado, no le alcanza con ministros y decretos. Necesita funcionarios de segunda y tercera línea alineados doctrinariamente. Si no, el cambio se diluye en el día a día.
El caso de los CEDEARs lo mostró con claridad. Llegó al Congreso, firmado, un artículo que gravaba con 15% de Ganancias la venta de esos certificados. La explicación oficial fue que "quedó de un borrador viejo". Puede ser. Pero el propio mensaje del proyecto fundamentaba la medida como una "calibración estratégica" de los incentivos tributarios. Eso no parece un descuido: parece el criterio de alguien de la cadena técnica que lo redactó convencido. Y aun aceptando la versión oficial, es igual de revelador: los criterios residuales siguen operando en la cadena de redacción, revisión y aplicación, y nadie los frenó antes de la firma. Lo expuso la reacción de los propios libertarios en X, no el aparato.
La justificación habitual para mantener a esos funcionarios es su "experiencia". El problema es que esa experiencia se formó bajo criterios peronistas y tiende a reproducirlos. Si siempre se prioriza la continuidad por ese motivo, se consolida una casta eterna de expertos que nunca van a cambiar el rumbo. Saben cómo funciona el sistema actual y tienen incentivos para preservarlo.
Esto no es nuevo. Lo vi de cerca con De la Rúa. En un área importante del Ministerio de Economía convivían un funcionario que respondía a Duhalde y otro radical. Cuando asumió el nuevo gobierno, sacaron al radical y pusieron al de Duhalde a cargo de toda el área.
Los peronistas no tienen ese dilema. Conozco a un abogado que pasó por todos lados: en algún momento terminó en una gerencia de telecomunicaciones sin tener idea del tema. Se animan. Después esas personas quedan instaladas como "los expertos".
Un gobierno que pretende transformar el Estado tiene que asumir el mismo riesgo: nombrar gente competente y alineada, aunque no conozca todos los vericuetos del aparato. No se trata de purgas. La planta permanente tiene estabilidad, y está bien que la tenga. Tampoco se trata de buscar inexperiencia por inexperiencia, ni de premiar militantes sin capacidad. Se trata de ocupar los cargos de conducción, donde se redacta, se dictamina, se interpreta y se decide qué se fiscaliza, y de no aceptar que la única gente capaz de manejar el Estado sea la que ya lo manejó durante décadas bajo otro criterio. Si no se ocupan la segunda y la tercera línea en las áreas sensibles (tributaria, regulatoria, de control), las reformas profundas no llegan a implementarse. Quedan en el discurso, mientras la administración sigue operando con su propia doctrina.
El caso de los CEDEARs fue visible. La pregunta es cuántos otros "borradores viejos" siguen operando en silencio.
Un gobierno puede ganar la elección y perder la administración.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS
Hasta acá, la tesis. Lo que sigue es para quien quiera ver en qué se apoya.
*Weber: el político frente al experto. Max Weber ya advertía que el gobernante, frente al funcionario especializado, queda en la posición de un diletante: depende de un saber que no domina y que, por eso, no puede controlar del todo.
Principal y agente. La teoría del principal-agente formaliza ese problema. El gobierno electo delega y el funcionario ejecuta con información propia, discrecionalidad y preferencias propias. Bendor, Glazer y Hammond sistematizaron lo que se conoce como ally principle: en determinadas condiciones, lo racional para el que delega es elegir agentes que compartan sus objetivos.
Lipsky: el funcionario de línea también hace política. En Street-Level Bureaucracy, Michael Lipsky mostró que quien aplica la norma la está definiendo: elige qué priorizar, cómo interpretar lo ambiguo y a quién controlar.
Moe: competencia neutral contra competencia receptiva. Terry Moe sostuvo que los gobiernos que quieren cumplir su mandato no pueden apoyarse solo en la "competencia neutral" de las estructuras heredadas. Necesitan "competencia receptiva": capacidad técnica que responda a la dirección política. Para Moe, buscarla no es una desviación sino una respuesta racional.
Carpenter: la experiencia como poder. Daniel Carpenter mostró que las burocracias ganan autonomía cuando sus mandos medios construyen reputación de competencia y redes con actores externos. Esas coaliciones les permiten resistir el control político y hacen costoso para los gobernantes ignorar sus ideas.
Potter: el manejo del procedimiento. Rachel Potter documenta cómo las agencias usan la redacción, las consultas y los tiempos para proteger sus decisiones del control político. No hace falta resistencia abierta. Alcanza con dominar el trámite.
Spenkuch, Teso y Xu: la evidencia. Con datos del servicio civil federal de Estados Unidos (Econometrica, 2023), encontraron que en todo momento una parte considerable de los funcionarios está ideológicamente desalineada con el gobierno de turno. Cuando el funcionario a cargo de un contrato está desalineado, los sobrecostos son en promedio alrededor de 8% más altos y hay más demoras. La explicación que proponen no es el sabotaje sino un "efecto moral": el funcionario desalineado está menos motivado para cumplir la misión. El resultado es el mismo: la desalineación cuesta.
El caso argentino. Gerardo Scherlis estudió el patronazgo partidario en la administración pública argentina, y en particular cómo el peronismo kirchnerista se organizó como un "partido de redes gubernamentales", sostenido a través de las designaciones en el Estado. Merilee Grindle, que incluye a Argentina entre sus casos, muestra que el patronazgo sobrevive a las reformas porque da a los gobernantes flexibilidad, y que las reformas se definen en la implementación, no en la ley.
La objeción, y la respuesta. David Lewis encontró que los programas dirigidos por designados políticos reciben peores evaluaciones que los dirigidos por funcionarios de carrera. Un trabajo posterior con Nick Gallo precisa que los peores resultados son los de designados que venían de la campaña o del partido, sin trayectoria técnica. La conclusión no contradice esta tesis, la confirma: la fórmula no es lealtad sino competencia más alineación. Y hay que leerla en contexto: donde "carrera" significa décadas de formación bajo otra doctrina, mantenerla no es neutralidad técnica sino que es elegir el rumbo anterior.
Referencias
- Weber, M. Economía y sociedad; La política como vocación (1919).
- Bendor, J., Glazer, A. y Hammond, T. (2001). "Theories of Delegation". Annual Review of Political Science, 4.
- Lipsky, M. (1980). Street-Level Bureaucracy. Russell Sage Foundation.
- Moe, T. (1985). "The Politicized Presidency", en Chubb, J. y Peterson, P. (eds.), The New Direction in American Politics. Brookings.
- Carpenter, D. (2001). The Forging of Bureaucratic Autonomy. Princeton University Press.
- Lewis, D. (2007). "Testing Pendleton's Premise: Do Political Appointees Make Worse Bureaucrats?". Journal of Politics, 69(4).
- Gallo, N. y Lewis, D. (2012). "The Consequences of Presidential Patronage for Federal Agency Performance". Journal of Public Administration Research and Theory.
- Grindle, M. (2012). Jobs for the Boys: Patronage and the State in Comparative Perspective. Harvard University Press.
- Scherlis, G. (2012). "Designaciones y organización partidaria: el partido de redes gubernamentales en el peronismo kirchnerista". América Latina Hoy, 62.
- Scherlis, G. (2013). "The Contours of Party Patronage in Argentina". Latin American Research Review, 48(3).
- Potter, R. A. (2019). Bending the Rules: Procedural Politicking in the Bureaucracy. University of Chicago Press.
- Spenkuch, J., Teso, E. y Xu, G. (2023). "Ideology and Performance in Public Organizations". Econometrica, 91(4).
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Si unos rugbiers cometen un crimen, la culpa es de todos los rugbiers. Si unos negros villeros cometen un crimen, la culpa es de todos los hombres y toda la sociedad. Mirá vos
La envidia de los liberales argentinos: Oddone, Végh Villegas y lo que Uruguay dejó de discutir hace 50 años.
Este fin de semana Gabriel Oddone, ministro de Economía de Uruguay, le dio una entrevista a Carlos Pagni en LN+. Varios economistas e intelectuales liberales argentinos, entre ellos Lucas Llach, reaccionaron con algo parecido a la envidia. Escucharon a un ministro de un gobierno del Frente Amplio defender el orden macroeconómico, la disciplina fiscal y la baja inflación. Lo oyeron decir que la inflación y la carestía no son lo mismo. También explicó que la ley de competitividad busca eliminar normas heredadas de una economía inflacionaria, como la prohibición de abrir carnicerías los domingos. La conclusión que circuló fue más o menos esta: en Argentina no diría estas cosas ni un ministro liberal, y mucho menos el peronismo "racional" o la oposición que se dice republicana.
La sorpresa es comprensible, pero se puede explicar. En Uruguay hay discusiones que se cerraron hace medio siglo. El propio Oddone lo dio a entender cuando habló de políticas que trascienden a los gobiernos: la apertura, la integración y la estabilidad. No dijo dónde empieza esa continuidad, y no tenía por qué decirlo. Pero tiene fecha: el 24 de setiembre de 1974. Y tiene autor: Alejandro Végh Villegas.
¿Quién fue?
Végh Villegas nació en Bruselas en 1928 en una familia que ya era parte de la historia uruguaya. Su bisabuelo, Sándor Végh, fue un oficial húngaro que llegó al país a mediados del siglo XIX. Por el lado materno descendía del presidente Joaquín Suárez. Su padre, el ingeniero Carlos Végh Garzón, fue uno de los primeros gerentes generales de ANCAP, ministro de Hacienda en 1967 y presidente del Banco República.
Se recibió de ingeniero industrial en la Universidad de la República y se doctoró en Economía en Harvard. Colaboró con la CIDE, el gran laboratorio de planificación de los años sesenta, y trabajó para el Banco Mundial en Bolivia. Era un lector voraz, apasionado por la historia militar. Quienes lo conocieron lo recuerdan desaliñado y distraído, siempre cargando diarios y libros subrayados, con un humor capaz de reírse de todo, empezando por él mismo. Tenía rasgos aristocráticos, prestigio técnico internacional y fortuna propia. Esa independencia le permitió moverse con un margen que pocos civiles tuvieron en esos años.
La ruptura de 1974
Asumió como ministro de Economía el 12 de julio de 1974 con un programa aperturista y liberal, en un país donde dominaba el estatismo. El 24 de setiembre liberó por completo el mercado de cambios después de 43 años de controles. También liberó los precios de casi todos los bienes de consumo y los alquileres, y desmontó las cuotas de importación que venían de los años treinta. Su programa se resumía en tres ideas: abrir la economía, simplificar los impuestos y liberar el tipo de cambio.
Desde entonces, Uruguay no volvió a instaurar un control de cambios. Lo sostuvieron gobiernos colorados, blancos y frenteamplistas. Danilo Astori, a quien Oddone reivindicó como referente en esta misma entrevista, administró ese orden y no lo desmontó. El Uruguay que hoy recibe capitales argentinos y brasileños, sin cepo y con la meta declarada de pasar del grado inversor a una calificación "A", se apoya en esa decisión.
Lo que le cuestionan
Végh fue ministro de un gobierno de facto. Pero su trayectoria dentro del régimen tiene matices que el relato simplificado de ambos lados suele omitir. Se opuso al proyecto corporativista y antiliberal de Bordaberry y mantuvo contactos con dirigentes de los partidos tradicionales. En Buenos Aires llegó a conversar con Zelmar Michelini, que desconfiaba de él y lo veía como "un hombre de la embajada de Estados Unidos".
Cuando los militares destituyeron a Bordaberry en junio de 1976 y designaron a Aparicio Méndez, Végh dejó el Ministerio. No rompió con el régimen: pasó al Consejo de Estado, el órgano que había reemplazado al Parlamento. Renunció en 1979 por discrepar con el proyecto constitucional de los militares, el mismo que la ciudadanía rechazaría en el plebiscito de 1980.
Fue embajador en Washington y volvió al Ministerio en diciembre de 1983, en plena crisis tras la ruptura de la "tablita". Años después explicó que había regresado para evitar la tentación de cambiar de rumbo. El 1.º de marzo de 1985 le entregó el cargo a Ricardo Zerbino, ministro del primer gobierno democrático de Sanguinetti.
La diferencia con Argentina
La pregunta interesante no es por qué Oddone habla así, sino por qué en Uruguay una reforma liberal sobrevivió al gobierno militar, a la transición, a crisis bancarias y a cuatro gobiernos del Frente Amplio. En Argentina, en cambio, cada intento de ordenar la economía se revirtió al cambiar el viento político. No fue una herencia sin costos: la crisis de la "tablita" de 1982 también salió de ese ciclo. Parte de la respuesta está en la escala y en la cultura política de un país chico. Otra parte está en que las ideas de Végh, impuestas en un momento de excepción, terminaron siendo adoptadas y convalidadas por los partidos democráticos. Dejaron de ser de alguien para ser de todos.
Esa es, a mi juicio, la verdadera lección para los liberales argentinos. No alcanza con tener razón técnica. Hace falta que la razón técnica se vuelva sentido común y que hasta el adversario la herede y la defienda.
La figura de Végh Villegas merece mucho más que una nota. Es un tema sobre el que voy a seguir .
@lucasllach @conradoh47 @OddoneGabriel
Sobre la entrevista de Oddone con Pagni y por qué en Uruguay ciertas discusiones (apertura, estabilidad, continuidad de políticas) se cerraron hace medio siglo. La figura de Végh Villegas sigue siendo clave para entender ese consenso. Me interesa la mirada de ustedes.
Hoy en Estados Unidos se vota si el votante tiene que identificarse para sufragar. Lo deciden en Carolina del Norte y en Nevada.
Para un argentino o un uruguayo la pregunta suena absurda. Acá nadie entra a una mesa sin DNI. En Uruguay nadie vota sin credencial cívica. Si en Argentina propusieran votar sin documento, la mayoría lo tomaría como una invitación abierta al fraude.
¿Por qué allá es materia de discusión?
Porque Estados Unidos no tiene un documento nacional de identidad. No existe el equivalente al DNI. Y la Constitución deja en manos de cada estado regular cómo se vota, con facultad del Congreso para fijar reglas en las elecciones federales. El resultado es que 36 estados exigen identificación en la mesa y el resto verifica por otros medios, como la firma del votante.
Hay dos cosas distintas que se suelen mezclar.
Una es identificar al que se presenta a votar: comprobar que es quien dice ser. Eso es lo que se vota hoy en Carolina del Norte y Nevada.
La otra es exigir prueba documental de ciudadanía para inscribirse en el padrón. Ese es el núcleo del debate federal. En febrero de 2026 la Cámara de Representantes aprobó una ley con esa exigencia, que sigue frenada en el Senado. Antes, una orden ejecutiva de marzo de 2025 había intentado imponer algo similar por decreto. La justicia federal la bloqueó ese mismo año y en junio de 2026 la prohibió de forma permanente: la Constitución no le da al presidente poderes sobre las elecciones, sino a los estados y al Congreso.
Que el votante se identifique es de sentido común. Lo apoya el 83 % de los estadounidenses, incluido el 71 % de los demócratas. Pero el camino importa tanto como el fin. La vía firme es la ley, sancionada por el Congreso o por cada estado, o mejor todavía, escrita en la Constitución estatal por voto popular, como se decide hoy.
El problema de fondo es práctico. En los países donde exigir documento para votar es lo normal, el Estado se encarga de que todos los ciudadanos tengan ese documento. Estados Unidos no lo tiene. Exigir pruebas documentales puede dejar afuera a quien no las tiene a mano. La solución no es renunciar a verificar, sino que el Estado garantice el documento. Como hicieron Argentina y Uruguay.
Identificar al votante no restringe el sufragio, por el contrario, lo hace creíble.
Alfredo Kinbaum retweeted
El Pro odia los autos, Capítulo 1000.
Parece que disfrutan maltratar ciudadanos y hacerles perder días enteros discutiendo multas. Brillante lo tuyo @soledadmartinez
Alfredo Kinbaum retweeted
Te imaginás que dentro de 30 años a un terrorista de Hamas, lo pusieran de ministro de defensa de Israel?
Es lo que hicieron en la Argentina con Taiana.
Y nadie dijo nada porque la doble vara de la zurda argenta tiene moral selectiva.
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ЖЕНЩИНЫ И АВИАЦИЯ
Перед вами свежие данные (2025 год) отбора кандидатов в пилоты воздушно-космических сил Франции. Исследователи замеряли "Tracking performance" - это критически важный навык отслеживания целей и сложной координации в пространстве.
Посмотрите на график: синяя область (мужчины) и оранжевая (женщины). Между ними не просто разница, между ними - пропасть. Статистический показатель d = 1.07 в науке считается огромным.
Что это значит? Среднестатистический мужчина справляется с этой задачей лучше, чем 85.7% всех женщин. То есть обычный, ничем не примечательный мужчина, по своим природным навыкам координации и ориентации круче, чем 8.5 из 10 женщин.
Только элита среди кандидаток - верхние 14.3% самых способных женщин - в состоянии дотянуться до уровня всего лишь среднего мужчины. О том, чтобы соревноваться с топовыми пилотами - мужчинами (правая часть графика), речи вообще не идет: там женщин не существует физически.
Мужской мозг затачивался под преследование цели и мгновенную реакцию. Это база, которую не исправить никакими квотами и программами инклюзивности.
К чему приводит навязанное "равенство" в таких сферах? Всё просто: когда идеология заставляет брать кандидатов из левой части графика (красная линия) вместо лучших из правой (зеленая линия), за это платят жизнями и разбитой техникой. Попытка обмануть биологию ради политических очков - это сознательное вредительство.
В небе на сверхзвуковой скорости важны твои рефлексы и природные данные, а не то, насколько "прогрессивно" и разнообразно выглядит состав экипажа. Цифры не врут, в отличие от политиков и фем-активисток, желающих пропихнуть женщин в сферы, которые они изначально не тянут и для которых не адаптированы.
Источник: мой тг-канал не рогатый движ
t.me/+7y-4dNDLFdU4Zjli
NOL$ALP. La Nacion a full con la agenda feminista. En todos lados te meten los logros de las mujeres, exagerados, mas bien distorsionados. Porque sin duda son brillantes en muchos casos, pero lo tratan deformado. Y en este caso, una piloto mujer, lo ocultan. Hablan de "tripulacion" y "el piloto". No tienen credibilidad alguna. Un asco La Nación.














