Si tuvieras la maldición de Medusa no tendría miedo de quedarme mirándote, así quedaría hecho de piedra mirando a la perfección misma frente a mí. Una muerte hermosa.
A veces hay momentos donde te das cuenta que encontraste al amor de tu vida y no hay más dolor, tal vez caigas, pero con su compañía, te levantas, te sigues levantando, y así, sin descanso, todo por él.
En la quietud de la noche, te pienso,
mi mente se llena de ti, de un amor tan inmenso.
Tus ojos, tus labios, tu voz que me envuelve,
son la melodía que en mi alma resuelve.
Eres la luz que guía mis pasos inciertos,
la fuerza que me levanta en los momentos desiertos.
