Imagina llegar con la ilusión de disfrutar de tus vacaciones en Cancún y ser recibido en el Aeropuerto por recaudadores de impuestos que actúan como buitres. Esa es la primera imagen que se lleva el turista internacional.
Urgen sus recomendaciones de lugares tranquilos donde desayunar y comer en la CDMX. Donde la gente no hable a gritos, donde no hayan músicos callejeros, donde las mesas no estén sobre una avenida llena de coches.
No puedo.