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ASÚSTATE CON CEPEDA 👻😱
Intenté hacer un video aterrador de @IvanCepedaCast… Spoiler: fracasé.
La clase de #AprendeConMuchotrópico hoy en @PublimetroCol
Menciona a tu centrista, indeciso o votiblanquista de confianza para asustarlo más👇
Andrés Carvajal retweeted
Debemos lograr, “Una unión basada no en lealtades de partido, sino en la causa compartida: que todos podamos gozar la vida en Colombia. Y eso no es posible si no frenamos el autoritarismo aleluyo de la extrema derecha.” Así es Carvajal!
La desmoralización es una estrategia de la extrema derecha. Su objetivo es desmotivar a los movilizados y despolitizar a la gente del común, hacer creer que las causas compartidas, el bien común y lo público son ridiculeces. Que el único camino real es el individualismo. Hacernos ver la política con amargura cínica para salir a votar proyectos crueles y autoritarios. Esa es la escuela de Suárez, el “estratega” de Abelardo. Y ante eso, el camino es unirnos como propone Sampayo: la izquierda, los alternativos y el centro. Una unión basada no en lealtades de partido, sino en la causa compartida: que todos podamos gozar la vida en Colombia. Y eso no es posible si no frenamos el autoritarismo aleluyo de la extrema derecha.
De acuerdo, porque en ese juego perdemos los que creemos en lo colectivo.
Andrés Carvajal retweeted
No ganó el no tomar partido realmente, todo lo contrario, ganó la resistencia contra el fascismo y la política del odio, que el centro ha sido incapaz de enfrentar y condenar con contundencia.
Andrés Carvajal retweeted
Y algo más: la campaña en contra de la extrema derecha no puede caer en el facilismo de creer que las elecciones se ganan manipulando emociones: esa es la estrategia infantilizadora de Suárez.
Politización y comunicación dirigida a los ciudadanos adultos que somos, no a niños.
La desmoralización es una estrategia de la extrema derecha. Su objetivo es desmotivar a los movilizados y despolitizar a la gente del común, hacer creer que las causas compartidas, el bien común y lo público son ridiculeces. Que el único camino real es el individualismo. Hacernos ver la política con amargura cínica para salir a votar proyectos crueles y autoritarios. Esa es la escuela de Suárez, el “estratega” de Abelardo. Y ante eso, el camino es unirnos como propone Sampayo: la izquierda, los alternativos y el centro. Una unión basada no en lealtades de partido, sino en la causa compartida: que todos podamos gozar la vida en Colombia. Y eso no es posible si no frenamos el autoritarismo aleluyo de la extrema derecha.
La desmoralización es una estrategia de la extrema derecha. Su objetivo es desmotivar a los movilizados y despolitizar a la gente del común, hacer creer que las causas compartidas, el bien común y lo público son ridiculeces. Que el único camino real es el individualismo. Hacernos ver la política con amargura cínica para salir a votar proyectos crueles y autoritarios. Esa es la escuela de Suárez, el “estratega” de Abelardo. Y ante eso, el camino es unirnos como propone Sampayo: la izquierda, los alternativos y el centro. Una unión basada no en lealtades de partido, sino en la causa compartida: que todos podamos gozar la vida en Colombia. Y eso no es posible si no frenamos el autoritarismo aleluyo de la extrema derecha.
A las 11:34 de la noche, hora Colombia, vi cómo los demócratas ganaron el Senado de Estados Unidos y sonreí. Me quedé despierto hasta la 1:28 de la mañana y pude ver cómo también se quedaban con la Cámara de Representantes, volví a sonreír al saber que la unión entre socialistas y demócratas moderados ganó con buenas candidatas y buenos candidatos, incluso en estados donde hacía mucho tiempo no ganaban.
James Talarico se convirtió en el primer demócrata que gana el Senado en Texas desde Lloyd Bentsen en 1988, en Carolina del Sur ganó la pediatra Annie Andrews, en la Florida la exrectora Pia Dandiya y en Iowa la pastora luterana Sarah Trone Garriott. Al lado de ellos ganaron socialistas como Alexandria Ocasio-Cortez, que asegura su quinto período, Claire Valdez y Darializa Avila Chevalier en Nueva York.
Ganaron juntos en defensa de la democracia, contra la corrupción, el alto costo de vida y el autoritarismo de Trump, y eso es muy distinto a resignarse a votar siempre por lo menos peor. En Colombia no podemos condenarnos a eso, aquí también tenemos que juntarnos sin renunciar a lo que defendemos.
Por eso, a quienes tenemos convicciones sólidas y nos jugamos la piel por este país nos molesta tanto la hipocresía. Con quienes apoyaron abiertamente a la extrema derecha no hay nada que decir, el problema son los que la ayudaron a llegar al poder con su silencio o apoyándola solapadamente, y que hoy sacan pecho por la mancha azul que se toma Estados Unidos, demócratas allá y cómplices aquí. Prefiero mil veces a los que se arrepintieron, a los demás les pido que nos respeten un poco como colombianos.
Lo que pasó allá nos muestra el camino. El presidente Abelardo ataca constantemente los derechos humanos, los derechos civiles, el poder judicial, la paz, la clase media y a los pobres, y para atajarlo necesitamos un acuerdo entre el centro, los alternativos y la izquierda alrededor de causas claras y no del miedo. La reforma tributaria de este gobierno, que acaba con los ingresos de los colombianos y aumenta el costo de vida, será la primera prueba para saber quién está de qué lado.
Si esa alianza fue posible allá, acá vale la pena intentarla, y para eso necesitamos buenas candidatas y buenos candidatos a ediles, a concejos, a asambleas, a alcaldías y a gobernaciones. Al presidente que se la pasa gritando viva Cristo Rey le digo no, porque lo usa para burlarse de los colombianos. Yo digo viva Colombia, y no podemos quedarnos quietos mientras nos arrebata nuestra democracia.
Andrés Carvajal retweeted
Es oficial: Trump ya perdió el control del Senado, la Cámara y los esfínteres.
El tsunami de la victoria demócrata en las midterms resultó más desproporcionado que la frente del ciudadano estadounidense afiliado al partido republicano Abelardo de la Espriella.
Andrés Carvajal retweeted
No deja de ser paradójico que sea el salchichón el producto elegido por Gilinski para la dádiva.
Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
Andrés Carvajal retweeted
Para analizar 👌
Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
Andrés Carvajal retweeted
Jajaja q sarcasmo tan lindooo
Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
Andrés Carvajal retweeted
Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
Lo de la arepa en la tributaria de Abelardo es una burla para los colombianos. Vamos a contar bien esta vaina, la arepa queda sin IVA, pero el maíz con que se hace sí va a pagar 19%. Como la arepa es un bien excluido, el arepero o la arepera, o sea, la empresa o persona que produce la arepa, paga ese 19% cuando compra el maíz y la DIAN no se lo devuelve. Entonces, a quién se lo cobra? Exacto, a todos los colombianos que comemos arepa, ya que hace parte de nuestra esencia, y en serio, nunca olvidemos que la arepa es colombiana.
A eso súmele que casi la mitad del maíz blanco con que se hace la arepa todavía se produce en Colombia y el resto viene de afuera, pero da igual, nacional o importado, todo ese maíz va a pagar 19%. Lo de la arepa sin IVA es una verdad a medias, de esas que engañan, así que preparémonos, porque en los hogares colombianos, donde comemos mucha arepa, es arepa nos va a salir más cara.
Andrés Carvajal retweeted
El boicot a los productos de nutresa es ineludible.
(en la imagen falta la paleta drácula)
Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
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La reforma de Abelardo es insostenible. Pero los opinadores fletados por el gran capital, o en busca de puesto en el gobierno, la defienden con ahínco.
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Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
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Se burlan de nosotros todos los días. Pero esto no es solo un problema del gobierno actual. Esta es una corrupción generalizada, y de vieja data, causada por la influencia indebida y exagerada de grupos de multimillonarios en el gobierno.
Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
Esta burla que bien explica Sampayo tiene otros detalles de finísima coquetería tributaria. Como el salchichón de Gilinski. Entrémosle:
1. Los fabricantes de arepas tendrán que asumir todo ese IVA en sus costos porque el equipo milagro de Abelardito, en vez de clasificar la arepa como bien EXENTO (art. 477 del Estatuto Tributario), la dejó como EXCLUIDA (art. 424). Si la hubieran puesto EXENTA (tarifa 0%), los fabricantes SÍ podrían pedirle a la DIAN que les devuelva el 19% de IVA que pagarán por el maíz.
2. ¿Entonces por qué no la pusieron EXENTA? Debe ser que los nobles guerreros culturales de Abelardo vieron en la arepa un peligroso símbolo mamerto. En cambio, sí metieron en la lista VIP de EXENTOS al salchichón, la mortadela y la butifarra, que hoy pagan el 5% de IVA y ahora pasarán al 0% (con devolución de impuestos para los fabricantes). Dirán que estos delicatessen no son nada saludables, pero seguro han sido repetidamente catados y aprobados por el refinado paladar de nuestra ministra de Cultura, Paola Holguín, quien, como se nota en su suave y melodiosa voz, jamás en su vida ha sufrido una agriera.
3. Además, esto también ayuda a unos humildes colombianos que fabrican dichos manjares: los Gilinski, dueños de una fabriquita artesanal llamada Nutresa. Esa pequeñita empresa casera (dueña de Zenú, Rica y Cunit) solo controla más de la mitad (el 52.4%) de todo de todo el mercado de carnes frías y embutidos en Colombia. Como daba pesar dejar desamparada a gente tan vulnerable, tocaba bajarles el IVA al 0% y obligar a la DIAN a reconocerles y devolverles el IVA de sus costos de producción. Y no están solos. El subsidio también alivia a otras familias de microempresarios del embutido que apenas logran llegar a fin de mes: los Santo Domingo (D1), el Grupo Éxito, Colanta y los dueños de La Fazenda.
4. En cambio, las frutas, verduras, hortalizas frescas, fríjoles, lentejas y garbanzos, que hoy no tienen IVA, pasan a quedar gravados con la tarifa plena del 19%. Dirán que es absurdo gravar lo saludable. Pero tiene todo el sentido del mundo: ¿para qué comer sano pudiendo cultivar una gastritis patriótica con los nitritos, polifosfatos y grasas saturadas del salchichón de Gilinski? La meta es que todos tengamos el bíblico timbre de voz de la ministra Holguín.
Qué bella filigrana. Aplaudan, ¿por qué no aplauden?
Lo de la arepa en la tributaria de Abelardo es una burla para los colombianos. Vamos a contar bien esta vaina, la arepa queda sin IVA, pero el maíz con que se hace sí va a pagar 19%. Como la arepa es un bien excluido, el arepero o la arepera, o sea, la empresa o persona que produce la arepa, paga ese 19% cuando compra el maíz y la DIAN no se lo devuelve. Entonces, a quién se lo cobra? Exacto, a todos los colombianos que comemos arepa, ya que hace parte de nuestra esencia, y en serio, nunca olvidemos que la arepa es colombiana.
A eso súmele que casi la mitad del maíz blanco con que se hace la arepa todavía se produce en Colombia y el resto viene de afuera, pero da igual, nacional o importado, todo ese maíz va a pagar 19%. Lo de la arepa sin IVA es una verdad a medias, de esas que engañan, así que preparémonos, porque en los hogares colombianos, donde comemos mucha arepa, es arepa nos va a salir más cara.
Andrés Carvajal retweeted
Quien cumplió fue nuestro gobierno. La torre de control del aeropuerto de San Andrés se entregó ayer como estaba en la última programación gracias a un CONTRATO DE 2025. Parece que no le contaron al presidente @ABDELAESPRIELLA.
Esto resolvió los líos del contrato de 2019 que no cumplió lo prometido, se enredó por años y terminó en líos con la Contraloría.
En menos 3 meses que lleva el gobierno de ADLE no se publica y adjudica nada. Buena suerte llegar y encontrar tantas cosas para entregar. A nosotros nos tocó llegar a resolver chicharrones.
Y sí, dejaron el aeropuerto de San Andrés agonizando. Sacamos varios procesos para mantenimiento y construcción, entre ellos los de los aires acondicionados que también se arrogan.
¡En la Patria Milagro, lo que se dice, se cumple! 🇨🇴✈️
Como lo prometió el presidente @DELAESPRIELLAE, hoy entró en funcionamiento la nueva torre de control del aeropuerto de San Andrés.
¡Un paso importante para la infraestructura aeroportuaria y la seguridad aérea en la isla!
Andrés Carvajal retweeted
¿El proyecto incluye impuestos para las iglesias que ustedes tienen como negocio familiar?
La Biblia no solo ha marcado la historia de millones de personas. También ha dejado una huella profunda en la literatura, la cultura y la evolución de nuestra lengua.
Por eso, radicamos un proyecto de ley para declarar el 31 de octubre como el Día Nacional de la Biblia.
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino". Hoy le pedimos al Congreso que reconozca esa historia.



















