La bestia chilla como adolorida, emitiendo el mensaje de su dueño, del humano que infestó y ahora yace en su interior para ser más tarde consumido igual.
Y así .. salta. Salta de bruces al vacío, a un final seguro, con los brazos extendidos como alas y las piernas separadas,
aceptando lo que estaba escrito desde un inicio y se había encaprichado con negarlo.
Jeg har ennå ikke nådd perfeksjon. (Todavía no he alcanzado la perfección)
El aullido se pierde -una sinfonia de otro mundo que dejaba tristeza, así como aquél último pensamiento de él.
—¿A un pasajero que pisa una cucaracha en el transporte público no le importaría ensuciar sus mocasines recién lustrados...? Ray, no te pongas romántico y sensible conmigo. Estás a ese nivel y porque yo quiero. —Intervino con una mordaz metáfora, porque no sabe silenciarse,
—Te importo. —es lo que logra rescatar como una mera hipótesis y, aún así, no pregunta; afirma, aunque haya torcido las palabras a su propia conveniencia. Podía estar más que seguro de que no era así, pero, ¿perder la oportunidad de picarlo? Nunca.
Herir a Raylan con insultos,
rayitos de luz escapándose.
Avanza lento, medido, hacia la puerta metálica con una ventanilla del vagón de enfrente; vacío.
Aliméntate, aliméntate. La cabeza se gira lento, y lo que Raylan verá antes de desaparecer mucho más allá, es su íris miel siendo recubierto