Ya en serio. Ni un solo jocote me he comido. Creo que me voy a enfermar si no me cómo unos jocotes ASAP.
Había una vez un gato persiguiendo un geko en un techo.
Corriendo sobre el techo mientras el animalito se quedaba quieto y esperaba a que el gato se descuidara para escapar.
De repente, un movimiento del geko y el gato de un zarpazo, avienta del techo al suelo al
geko. Pero no cae al suelo. Casualmente una dama de cabello rizado, camina por allí y cae acomodado entre los rizos.
La dama grita cómo desquiciada y nadie entiende que le pasa.
Ella no puede hablar del susto y después de la pena. Solo piensa en huir.
Fin.
La dama soy yo.








