Los de la primera jugadita sí son abusadores de niñas probados.
ValentinaBustamante retweeted
El que podría estar escondiéndose en estados unidos hace 3 meses es delaespriellastyle, pero ustedes prefirieron votar por un villano de caricatura.
ValentinaBustamante retweeted
Replying to @dianalunareja
Simpática la brecha tan grande entre los perfiles criminales que defendía el penalista y los que captura el presidente…
¿Un presifrente, un gobernator y un burgomaestre junior para capturar a un ladrón de relojes???
Esas sí son mentiras…
Como si la tensión en los territorios no estuvieran a punto de candela.
Él es incapaz de entender que frente a una tragedia reciente en la que han sido negligentes, no hay comedia ni mamadera de gallo.
En el humor no hay límites pero ¿Además quién le dijo que es comediante?
Qué hijueputa asco lo que nos gobierna.
Día 78. La Sociedad de Mejoras de Pereira presentó a escom-Brito: "Hola, soy Brito, un pequeño escombro con una gran historia". El terremoto ya tiene mascota (y a "Bob Demoledor" diciendo "proceda"). ¿Qué sigue? ¿Elegir reina? La banalización del dolor. instagram.com/p/Dero92GkREz/…
ValentinaBustamante retweeted
Amores, dejaron entrar tropas gringas y sigue en firme entregarle la minería a los gringos. En lugar de estarnos peleando por la vida sexual de cada uno, salgamos a defender lo nuestro, no hay esperanza para nosotros
ValentinaBustamante retweeted
"Hasta les molesta el humor"
"La mamadera de gallo"
*Procede a perseguir y encarcelar a todo el que le haga un meme.
Pero “¿Feminismos pera qué?”
Nuestro único objetivo es que el feminismo se instale para así mismo desaparecerse en el camino a la abolición del machismo controlador de nuestros cuerpos.
Ponerle nombre a las cosas es el primer gesto político, honorables señorías del Congreso de la República. Por eso importa cómo llamamos a la práctica. Decir “gestación subrogada” suena a técnica médica. Decir “vientres de alquiler” deja ver lo que hay: un contrato sobre el cuerpo de una mujer y sobre la persona que nacerá de él. Desear un hijo no da derecho a tenerlo, punto. El deseo, por legítimo que sea, no se convierte en derecho por el solo hecho de poder pagarlo. Ahora bien, señorías, se les dice que si no se regula la práctica, se hará en la clandestinidad. Pero el derecho no está para certificar lo que ya sucede a escondidas, sino para decir qué no estamos dispuestos a aceptar como sociedad. Regular no acaba con el mercado negro. Abre al lado un mercado legal, con agencias, tarifas y catálogo.
También, se invoca la autonomía de las mujeres, para legitimar la práctica. Es curioso que el lenguaje de la libertad, que tanto le costó conquistar a todas las mujeres, se use ahora para vestir una vieja disposición patriarcal: el cuerpo femenino al servicio de la descendencia de otro, mismo vino en odre nuevo. Pero, la autonomía no alcanza para renunciar a la propia dignidad, y por eso nadie puede venderse como esclavo aunque lo consienta. Y hay que decirlo sin ambages: la pobreza también sabe contratar. La desigualdad firma, pone condiciones y fija el precio. Este debate se da en Colombia, uno de los países más desiguales del continente, donde muchas mujeres viven con lo justo o con menos. En ese contexto, hablar de “libre elección” es mirar el contrato e ignorar quién lo firma y por qué. Casi nunca son las mujeres ricas las que gestan para otros, nunca. Además, hay una persona que nunca firmó nada: el niño o la niña que se entrega al terminar el negocio.
Por eso este “modelo” no resiste un examen constitucional ni de derechos humanos. Choca con la dignidad humana, con la prohibición de la servidumbre y la trata en mujeres, con la protección internacional de la infancia frente a su venta y con los derechos que las mujeres ganaron en siglos de lucha. Ningún varón debería poder decirle a una mujer “páreme, ese es mi deseo” y, que la frase llegue con abogado y factura no la vuelve aceptable, señorías. Importa también medir las proporciones sobre este tema. “Vientres de alquiler” es un asunto que toca a muy pocas personas es prácticamente una minoría, pero la presión publicitaria lo presenta como una causa ciudadana urgente, y no lo es. Sin mezclar los temas, en Colombia hay miles de niños y niñas bajo protección del Estado que esperan una familia que no llega, y por ellos nadie paga campañas. Esa desproporción es de una extraordinaria ferocidad.
Su señorías legisladores, el Congreso debe abolir esta práctica, no regularla. El mundo más desarrollado ya tomó decisiones y está tomando: abolir y prohibir ¿Por qué será? ¡Es lo que hay que preguntarse! Y, legislarla sería darle marca a un mercado que varios países ya decidieron cerrar. En un mundo que se declaró libre e igual, ninguna mujer nace para ser comprada, y los niños y las niñas tampoco. Hace siglos que el "tota mulier in utero" se derogó del moderno derecho. Y, por ello, las mujeres colombianas no son vasija de nadie!
Quieren una izquierda perfecta para al menos voltear a mirarla o tan siquiera escucharla, y lo decente tampoco les sirve, pues tampoco es que abunden los políticos decentes como Cepeda.
Nos creen maricas y ya: ellos convergen con el fascismo. Punto.
ValentinaBustamante retweeted
los centristas estarían con su berrinche de que nada los seduce, mientras el resto de gente intenta frenar la fachería desbordada.
Gas, pero solo un detalle: no creo que el sexo con esta especie sea “fantástico”. Es que no hay manera.
Conquistar mujeres
Por: @GouffrayMaria
Recientemente tuve la oportunidad de conocer el mundo de los hombres cuarentones de la élite bogotana. Fue como entrar en la machósfera. Muchos de ellos tienen esposa, hijos e hijas, pero no ven a la esposa como una igual. Los que sí son sus iguales son los otros hombres, los amigos: con ellos comparten espacios e intereses y tienen conversaciones significativas. Hacen deporte juntos (entre más arduo y difícil sea para las mujeres: mejor, por lo eligen enduro, motocross, fútbol masculino y similares), viajan, se ríen, planean, se quieren, se valoran. Lo más importante para estos hombres, aquello de lo que depende su identidad y su autoestima, es la opinión de sus amigotes, con quienes, además, se comparan y compiten permanentemente.
¿La esposa?
Es difícil saber a ciencia cierta qué significado tiene… Sin duda no es la persona que despierta su locura y pasión, de ahí el dicho (que también escuché por primera vez entre este grupo selecto de machos): “el que no consigue con quién, se acuesta con la esposa”. Tampoco es una amiga: con ella no comparten conversaciones interesantes, poco les importa su opinión sobre temas variados, y claro: no hacen deporte juntos (cosa que, para ellos, es importantísimo). Creería que la esposa cumple el rol de brindarles estabilidad: es un lugar seguro a dónde llegar, un espacio de acogida, cuidado y sobretodo, ese dispositivo que garantiza su reproducción y el cuidado de su prole.
¿Y qué hay de las otras mujeres? Amigas, naturalmente, no son. Son su eterno objeto de deseo… o sus amantes. Como bien decía uno de los que conocí: “yo no tengo amigas, porque a mis amigas me las como”.
Como cabe esperar, la fidelidad no es un problema. Lo natural, lo que se espera de ellos, es que salgan de fiesta, conozcan, disfruten y se acuesten con varias “chicas, chicas, chicas”. El ritual consiste en salir con los amigotes en busca de, lo que ellos llaman “culos”. A los amigos de la fiesta les llaman “wingmans”: son una ayuda necesaria y eficaz para conquistar “culitos” o “culos” (a secas, ambos términos son frecuentes en las conversaciones). Ah, cabe aclarar que las amantes también deben tener cierto estatus y frecuentar restaurantes y bares específicos, nunca “Salvaje”, pues, como le escuché decir a alguno de ellos: “allí la comida es mala, cara, y sólo hay putas”.
Carne.
Cacería.
La desvalorización de la mujer es radical. Impresionante. Yo, que crecí en una casa machista y me independicé cuando aún era estudiante porque me hastié de la violencia, quedé impactada. Eso es mucho decir.
Carne.
Cuando estos hombres están solteros, conquistan: en las primeras citas muestran una cortesía extrema. En realidad se trata de una cacería.
La planta carnívora seduce a la mosca con ofrendas y olores magníficos.
Es un juego de poder movido por el deseo de posesión. Y no me refiero a la posesión carnal, eso es lo de menos, total, el mundo es de ellos, el banquete de chicas, chicas, chicas, es inagotable. Estos hombres buscan, casi de forma desesperada, poseer a la novia respetable o a la esposa: aquel espacio seguro que ha de garantizar su confort. El juego de la conquista es tan solo eso: un juego, una ficción, y por lo mismo, dura poco tiempo. En la medida en que no hay una valoración real de la mujer (¿será que nos considerarán personas?) no existe un interés genuino en ser amable, brindar cariño, atención y cuidado en el largo plazo, de trabajar, con y para la otra persona. Con el tiempo todo cambia. El sexo, que al principio es fantástico y frecuente, se vuelve simple y soso. El interés por conversar y conocer el mundo de la otra persona disminuye. Las atenciones y el trato cuidadoso desparecen. Las salidas a bailar, el erotismo, e incluso el ritual de la fiesta, merma. El hombre ennoviado o casado sale de fiesta sólo con sus amigotes y llega a horas de la madrugada, bebido.
Este es el hombre que ya no encuentra una razón para esforzarse. Después de todo, ella ya es “novia” y pinta pa’ esposa: ha sido conquistada.
Pues si tanto saben lo que le falta al progresismo colombiana y hasta reclaman con rabia póngase la camiseta a ver y vayan ustedes que son manes a los que nada se les niega en esta sociedad todavía machista a ver si son tan berracos como los que alcanzan triunfos afuera. Perros.
Repetir mentalmente
“no se les olvide que la gente sigue sin casa mientras el alcalde persigue zapatos en los cables”
y las primeras damas rezan rosarios.






















